Tubos de luz

El éxito de un conducto de luz depende de la tecnología y calidad de sus componentes

Un tubo de luz es un sistema de iluminación natural que capta la luz del sol en la cubierta del edificio y la transporta hacia el interior a través de un tragaluz tubular reflector, para suministrar cantidades significativas de luz natural a los espacios interiores situados debajo del forjado.

La luz natural aportada por los tragaluces transforma completamente los espacios interiores, a la vez que consiguen un ahorro energético de hasta el 40% gracias a una fuente gratuita y sostenible.

El tubo de luz se compone de una cúpula o lucernario situada en la cubierta, que va conectada a un conducto de luz natural de alta reflectividad que desciende hacia el interior de la casa o edificio. Los rayos solares viajan a través del conducto en sucesivas reflexiones, hasta alcanzar un difusor situado en la parte inferior y sujeto al techo de la estancia a iluminar.

Cúpula o lucernario

La cúpula aloja el lucernario de cristal propiamente dicho y una malla reflectante orientada hacia el sur, para captar eficientemente los rayos de sol y dirigirlos hacia el interior del conducto de luz.

El diseño y la forma de la malla determinarán la eficiencia del conjunto, manteniendo niveles de iluminación suficientes en invierno, cuando el ángulo de incidencia de los rayos solares es mínimo y evitando a la vez el exceso de calor debido al tragaluz a los tragaluces en verano.

El punto más adecuado para la instalación del módulo lucernario debe ser una zona de la cubierta que esté muy soleada a lo largo del día, sin sombras causadas por arboles, paredes o edificaciones adyacentes. El conjunto debe estar totalmente impermeabilizado y perfectamente sellado para prevenir condensaciones y pérdidas de calor.

En muchas aplicaciones es necesario instalar lucernarios pisables o incluso lucernarios transitables, capaces de resistir el paso de vehiculos. En estas últimas aplicaciones es imprescindible trabajar con cristal triple laminado de alta resistencia que permite su uso incluso para el paso de camiones.

El conducto de luz

El conducto solar debe ser metálico, sin acabados plásticos, para garantizar su estabilidad a la exposición al sol a lo largo de toda su vida útil. Así se evita que amarillée, que atrape el polvo en suspensión, que se agriete o se pele después de una exposición larga a los rayos UV, además de mantenerlo neutral electrostáticamente.

Cada reflexión del rayo de sol en la superficie interior del conducto de luz produce una pérdida de energía. Cuantas menos reflexiones se produzcan en el interior del tragaluz tubular en su camino hacia el espacio interior inferior más transmitáncia de luz natural resultante. Este es el motivo por el que el ángulo de incidencia de los rayos de sol en la superficie interior del tubo es crucial para conseguir la máxima profundidad de luz natural en el interior.

Difusor de luz

En el techo de la habitación a iluminar – extremo inferior del tragaluz conectado con el forjado- se recomienda colocar un difusor de luz para conseguir una iluminación distribuida calida y confortable en el espacio interior, de forma que no solo ilumine el área justo debajo suyo, sino que ilumine toda la habitación de forma uniforme.

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